Nadia Calviño y su red de Tecos abocan a España a la UCI económica

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El acuerdo alcanzado el jueves 9 de abril por el Eurogrupo para una salida coordinada de la crisis representa un arma de doble filo. Por una parte, pone en marcha un programa de liquidez de 550.000 millones de euros destinado a la protección de los Estados, las empresas y los trabajadores en riesgo de ser despedidos. Por otra

parte, implica un ‘No’ definitivo a los Coronabonos y a toda posibilidad de emisión de deuda mutualizada, protegida por la rúbrica de todos los países de la eurozona. Exento también de toda posible compra directa de deuda pública por parte del Banco Central Europeo –prohibida, por ahora, en los Tratados de la UE–, el acuerdo, además, se muestra todo lo ambiguo posible en lo que los países del norte denominan la “condicionalidad” de las ayudas. Algo que hace recordar a las naciones del sur el fantasma de 2010: la obligación de realizar reformas estructurales lesivas para la mayoría de la población, el empleo y el crecimiento económico.